Davivienda lanza marco de banco comercial para financiar adaptación 

Medellín, 30 de septiembre de 2026. América Latina enfrenta una creciente vulnerabilidad ante los efectos del cambio climático y otras amenazas de origen natural que afectan a comunidades, sectores productivos e infraestructura crítica. Fenómenos como sequías prolongadas, lluvias extremas, inundaciones y eventos sísmicos hacen evidente la urgencia de transitar hacia un modelo enfocado en la prevención, la preparación y la resiliencia territorial.

Según la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) entre el 2000 y el 2020, los desastres han afectado a más de 190 millones de personas en América Latina y el Caribe, lo que significa que tres de cada diez habitantes de la región han enfrentado un huracán, un terremoto, una sequía, deslizamiento de tierra o una erupción volcánica, siendo la segunda región del mundo más propensa a los desastres. 

La magnitud del desafío también es financiera. De acuerdo con el Informe sobre la Brecha de Adaptación 2025 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), las necesidades de financiamiento para la adaptación en los países en desarrollo se estiman en más de USD 310.000 millones anuales hacia 2030, mientras que los flujos públicos internacionales para este propósito apenas alcanzaron USD 26.000 millones en 2023. Esta brecha pone de manifiesto la necesidad de movilizar mayores recursos, diversificar las fuentes de capital y desarrollar soluciones financieras que permitan traducir las necesidades de adaptación en inversiones concretas y de largo plazo.

Con este propósito, Davivienda presentó el primer Marco Regional de Financiación desarrollado por un Banco Comercial en América Latina enfocado en Adaptación y Resiliencia frente al cambio Climático y otros Desastres de Origen Natural, desarrollado en conjunto con la Corporación Financiera Internacional (IFC), parte del Grupo Banco Mundial y Climate Bonds Initiative (Climate Bonds), el cual cuenta con una Opinión de Segunda Parte (SPO) emitida por Standard & Poor’s (S&P).

Este instrumento define criterios para financiar más de 20 actividades clave estructuradas en dos frentes de acción:

  • Adaptación y resiliencia climática: Orientada a anticipar y reducir la vulnerabilidad frente a riesgos del clima, como sequías, inundaciones o tormentas, mediante financiamiento para infraestructura de salud, educación y transporte resilientes, gestión hídrica, agricultura sostenible, soluciones basadas en la naturaleza, energía protegida, tecnologías de datos y productos financieros inclusivos.  
  • Resiliencia ante amenazas naturales y recuperación post-desastre: Enfocada en la preparación previa ante otras amenazas, como terremotos, y en el apoyo posterior a cualquier desastre natural para la recuperación habitacional, la reactivación productiva de pequeñas y medianas empresas, la restauración del campo y la reconstrucción de infraestructura esencial.

Este último componente cobra especial relevancia en el contexto del reciente terremoto en el país, al proporcionar criterios para orientar financiamiento hacia personas y empresas afectadas, apoyando sus necesidades de recuperación, reconstrucción y reactivación económica. A su vez, el alcance del Marco permite que estos lineamientos puedan ser aplicados ante futuros desastres de origen natural, de acuerdo con las características de cada evento y las necesidades identificadas.

Además de atender la coyuntura, este Marco busca aportar una referencia útil para el sistema financiero y otros actores regionales, ofreciendo un punto de partida para identificar oportunidades y desarrollar productos y servicios financieros que permitan movilizar capital hacia la adaptación y la resiliencia. Con esta iniciativa, Davivienda complementa la gestión de su cartera sostenible, que actualmente supera los COP 33,9 billones[1], orientando mayores recursos hacia la prevención, la reducción de vulnerabilidades y el fortalecimiento de los territorios. 

“El desafío de Colombia y de Centroamérica consiste en cambiar la lógica con la que enfrentamos los desastres. Necesitamos pasar de reaccionar y reconstruir a anticipar, prevenir y construir resiliencia. Con este Marco queremos contribuir a movilizar recursos y desarrollar soluciones financieras que permitan invertir hoy para estar mejor preparados frente a los riesgos, que en materia del clima serán más frecuentes y severos, y ante otros catastróficos como el terremoto reciente, que dejó cientos de miles de afectados en el país”, indicó Javier Suárez, Presidente de Davivienda.

Una agenda para financiar la resiliencia

El lanzamiento del Marco se realizó en el marco de la Climate Week Medellín 2026, durante el Día del Financiamiento Climático y de la Naturaleza, en un espacio que reunió a representantes de la Alcaldía de las Ciudades de Medellín y Cali, el IDEAM y la IFC, bajo el liderazgo de Davivienda y el Sistema de Naciones Unidas en Colombia, para conversar sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta la región para movilizar recursos hacia la adaptación y la resiliencia.

El encuentro permitió abordar las necesidades de financiamiento para la adaptación, los impactos económicos y fiscales asociados a los desastres y la importancia de fortalecer la articulación entre gobiernos, banca multilateral, banca comercial e inversionistas para ampliar las fuentes de capital disponibles y desarrollar soluciones que respondan a las necesidades de los territorios y sectores productivos.