¿El arroz y la papa en paro? tiembla el ‘corrientazo’

A pesar de que las dificultades se registran en arroz y papa, productos insignia de la dieta de los colombianos, el bloqueo de vías tiene en jaque a la producción de huevo, el alimento que completa el trío del tradicional ‘corrientazo’. Tarde o temprano, el golpe se sentirá en el bolsillo de los hogares.

Bogotá, julio 15 de 2025. El sector agropecuario colombiano, que en el último año ha liderado el crecimiento económico del país, está a punto de propinarle, de carambola, un golpe al tradicional corrientazo de los colombianos, cuyos ingredientes se concentran en arroz, papa y huevo.

Por un lado, los arroceros están en paro, en tanto que los cultivadores de papa harían lo mismo desde la próxima semana. Como consecuencia de esto, el bloqueo de vías afecta directamente a los productores de huevo, porque no habrá cómo transportar el concentrado para alimentar las gallinas.

Este panorama oscuro comenzó por el bloqueo de vías en el centro, el sur y el oriente del país provocado por las protestas de los arroceros, que podrían extenderse a otras regiones, como consecuencia de la difícil situación que viven los cultivadores de papa. El problema se complica porque la agenda de la Ministra de Agricultura, Martha Viviana Carvajalino Villegas, no coincide con la de los arroceros, a la hora reunirse para buscar una solución frente a la caída de los precios del grano.

Ricard Sánchez, gerente de la Federación Nacional de Cultivadores de Papa (Fedepapa), convocó para el próximo lunes 21 de julio a los medios de comunicación, con el fin de divulgar la crítica situación que viven los productores del tubérculo, y las acciones que tomarán si el Gobierno no toma medidas que les permita mitigar sus problemas.

Lo anterior significa que el paro arrocero no solamente sí existe, sino que se podría complicar, si a su protesta se suman los cultivadores de papa, ubicados especialmente en Cundimanarca, Boyacá, Nariño, Caldas y Antioquia.

La causa del descontento de los paperos es la misma de los arroceros: la caída de los precios del producto, en momentos en que se acaba de recolectar la cosecha de mitad de año. Igualmente, los productores del tubérculo piden frenar las importaciones de papa precocida proveniente de distintos países con los Colombia tiene firmados acuerdos de Libre Comercio.

La diferencia en el mercado de los dos productos, es que mientras los molineros les compran el arroz barato a los cultivadores, los precios al público no bajan, es decir, que las ganancias se quedan en los bolsillos de los industriales. En el caso de la papa sí hay un favorecimiento para los hogares, ya que la mayoría de la cosecha se consume de manera directa, es decir, sin procesamiento industrial.

En conclusión, el Gobierno tiene en frente dos grandes problemas estructurales del mercado de productos agropecuarios, los mismos que las anteriores administraciones no solucionaron, y que anualmente provocan pérdidas económicas a otros sectores por el bloqueo de vías, y violan el derecho a la libre movilidad de los colombianos.

¿Qué puede pasar con el corrientazo?

El primer efecto puede ser un desabastecimiento de arroz, papa y huevo en Bogotá y el área metropolitana, generando un aumento de los precios, sin que ello beneficie a los productores.

Sin embargo, aunque este impacto parece coyuntural, la realidad es que tarde o temprano la crisis de precios se revierte y les pasa la factura a los de siempre: a los consumidores.

¿De qué manera? Ante el golpe recibido por los cultivadores en la actual cosecha, ellos buscarán reducir el riesgo en la que viene, En consecuencia, en la próxima temporada de siembras disminuirán el área cultivada, con lo cual bajará la producción y los precios vuelven a subir.

De esta manera, la plata que hoy están perdiendo los arroceros la pagarán los consumidores seis meses o un año más adelante.

Además, si las siembras y la producción bajan, habrá menos empleo, menor demanda de fertilizantes y demás servicios de la cadena. Esta se reflejará no solamente en los productos estrella del corrientazo, sino en todos los de consumo masivo que no puedan llegar a los centros de alta demanda, debido al bloqueo de vías.

No se trata de un asunto nuevo, sino de aun problema estructural que se repite frecuentemente en Colombia y en muchos países, ante la falta de planeación para determinar previamente el volumen de la demanda versus el de la oferta. De esa manera, al consumidor no se le incrementarían mucho los precios y los cultivadores podrían producir y mantener una rentabilidad razonable.

Esa es la manera de decirle adiós a este tipo de paros.