Bogotá, abril de 2026. La descarbonización de la industria en Colombia está ampliando su enfoque. Aunque la transición energética sigue siendo un eje central, expertos y empresas del sector coinciden en que la reducción de emisiones también depende cada vez más de la gestión eficiente del agua y los residuos dentro de las operaciones productivas.
Uno de los principales desafíos es que estos tres frentes (energía, agua y residuos) continúan operando de manera fragmentada en muchas organizaciones. Esta falta de integración limita la capacidad de identificar el origen real de las emisiones, reduce la eficiencia operativa y aumenta el consumo de recursos.
En respuesta, algunas compañías están avanzando hacia modelos más integrados. Es el caso de Ática, que gestiona cerca de 200.000 toneladas de residuos al año, de las cuales más de 120.000 toneladas son aprovechables y se reincorporan a procesos productivos. Según la compañía, este enfoque permite evitar emisiones asociadas a la disposición final y reducir la necesidad de materias primas vírgenes.
Además, la empresa maneja alrededor de 80.000 toneladas de residuos peligrosos, lo que evidencia la creciente demanda por soluciones técnicas especializadas que minimicen riesgos ambientales y sanitarios.
El agua, por su parte, se consolida como un componente estratégico en la huella de carbono industrial. Su captación, tratamiento y distribución implican un consumo energético significativo. En este frente, Ática trata aproximadamente 24 millones de metros cúbicos de agua al año, promoviendo su reutilización dentro de procesos industriales.
Tecnologías como la cero descarga líquida (ZLD) permiten recuperar entre el 80 % y el 95 % del agua utilizada, lo que reduce vertimientos, disminuye la presión sobre las fuentes hídricas y optimiza el consumo energético asociado.
Para Mauricio Abondano, gerente de nuevos negocios de Ática, el reto actual va más allá del cumplimiento normativo. “Hoy el mayor desafío de las industrias no es solo reducir emisiones, sino entender de dónde provienen. Integrar la gestión de agua, residuos y energía permite generar impactos más significativos que abordarlos de forma aislada”, afirmó.
Sectores como alimentos, energía, manufactura y minería enfrentan una presión creciente para reducir su huella de carbono. En este contexto, la eficiencia en el uso de recursos se posiciona como un factor clave no solo para el cumplimiento ambiental, sino también para la competitividad empresarial.
La descarbonización industrial no depende únicamente del cambio en la matriz energética, sino también de decisiones operativas que optimicen el uso del agua, fomenten la valorización de residuos y promuevan una gestión integrada de los recursos.
El avance hacia una industria más sostenible, coinciden expertos, requerirá tanto innovación tecnológica como cambios en la forma en que las empresas estructuran y gestionan sus procesos.
Residuos: de pasivo ambiental a oportunidad de reducción de emisiones
La gestión de residuos sigue siendo uno de los factores menos visibles en la huella de carbono industrial. Cuando no se aprovechan y terminan en rellenos sanitarios, generan metano, un gas de efecto invernadero con un impacto significativamente mayor que el CO₂.
En esta línea, Atica gestiona cerca de 200.000 toneladas de residuos al año, de las cuales más de 120.000 toneladas son aprovechables y se reincorporan a procesos productivos. Este punto es clave: la valorización permite evitar emisiones asociadas a la disposición final y sustituir materias primas o combustibles fósiles en la industria.
Al mismo tiempo, la gestión de aproximadamente 80.000 toneladas de residuos peligrosos refleja la necesidad de soluciones técnicas especializadas que garanticen un manejo controlado y reduzcan riesgos ambientales y sanitarios.
Agua: el eslabón invisible de la descarbonización
El agua sigue siendo uno de los componentes más subestimados en la reducción de emisiones. Su captación, tratamiento y distribución implican un consumo energético significativo, lo que la convierte en un factor directo dentro de la huella de carbono industrial.
Actualmente, Atica trata cerca de 24 millones de metros cúbicos de agua al año, promoviendo su reutilización y optimización dentro de procesos productivos.
Tecnologías como la cero descarga líquida (ZLD) permiten recuperar entre el 80% y el 95% del agua utilizada, reduciendo vertimientos, disminuyendo la presión sobre fuentes hídricas y optimizando el consumo energético asociado.


