Discurso de desarrollo de los pontífices y el legado del Papa Francisco 

Por Jennyffer Vargas Laverde, PhD. Experta en Sostenibilidad 

A través de las encíclicas los diferentes pontífices a través de la historia han definido la posición de la Iglesia Católicafrente a los desafíos de la sociedad de su tiempo, guiando los pensamientos y acciones de la comunidad de fieles en el mundo. León XIII, Pío XI, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco I dedicaron muchas de estas a reflexiones a cuestiones sociales y económicas relacionadas con el desarrollo.

Por ejemplo, luego de las revoluciones del proletariado enParis en 1871 y en Chicago en 1886, en la alborada del capitalismo industrial de occidente, el para León XIII con su encíclica Rerum Novarum de 1891 escribió sobre las relaciones laborales y el desarrollo económico, estableciendo principios para una sociedad más justa. 

Así mismo, Pío XI continúo abordando en la encíclica Quadragesimo Anno de 1931 los asuntos de justicia social y desarrollo, señalando la importancia de promover lacooperación entre clases y la defensa de los derechos de los trabajadores. 

Posterior a la Segunda Guerra Mundial Juan XXIII en Mater et Magistra de 1961 y Pacem in Terris de1963, hizo énfasis en la paz social y la promoción del desarrollo integral de la persona como parte de la doctrina social de la Iglesia, así como Pablo VI en Populorum Progressio de 1967 abordó la necesidad de un desarrollo integral, no solo económico sino también social y espiritual, en el marco de un diálogo intercultural y religioso, apelando a la solidaridad internacional para la defensa de los derechos humanos, especialmente en los países en desarrollo. 

Ya finalizando el Siglo XX, el Papa Juan Pablo II en sus diferentes encíclicas (Laborem Exercens de 1981, Sollicitudo Rei Socialis de 1987 y Centesimus Annus de 1991), reiteró muchos postulados sobre la dignidad del trabajo como medio de desarrollo y vehículo para la construcción de una sociedad justa, sobre la necesidad de fortalecer la solidaridad internacional y en especial sobre el compromiso de la economía de mercado con la justicia social una vez caído el comunismo.

Más recientemente, en el Siglo XXI Benedicto XVI en su encíclica Caritas in Veritate 2009 señaló la caridad en la verdad como motor del desarrollo, así como la necesidad de una globalización ética que promueva el bien común y la solidaridad global, y fundamentada en la responsabilidad social, entendida como la obligación de los individuos y de las instituciones de trabajar juntos para el bien común y el desarrollo integral de la humanidad para la construcción de un futuro justo, equitativo y sostenible.

No obstante, es el Papa Francisco quien con sus encíclicas y discursos marca una diferencia apelando a un desarrollo que no se debe limitar al crecimiento económico, sino que debe buscar además de la felicidad, la fraternidad y la justicia social, el respeto por la naturaleza y el uso de la inteligencia artificial y de otras tecnologías para el bienestar de todos y no para fines egoístas o perjudiciales. 

Con Lumen Fidei de 2013, escrita en colaboración con Benedicto XVI, inicia una comunicación más cercana, pastoral y más conectada con la realidad social y sienta las bases de su pensamiento entendiendo la fe no solo como un asunto personal, sino como una fuerza que transforma y una luz que permite ver más allá de la inmediatez (sostenibilidad) y que guía hacia el bien común.

Posteriormente con Laudato Si’ de 2015 es que trasciende las fronteras de la Iglesia y abarca todas las formas de vida, en una visión integradora del mundo, donde enfatiza en la necesidad de un desarrollo que respete la naturaleza y la «casa común», “nuestro hogar común”, considerando las consecuencias de la desigualdad, la crisis climática, la contaminación y la pérdida de biodiversidad,  haciendo un llamado a la transformación ecológica y social y criticandoel consumismo y el desarrollo irresponsable. 

Posteriormente, en 2020 luego de la pandemia de COVID-19, con Fratelli Tutti, como respuesta a un mundo dividido, apela a la fraternidad, la amistad social, el diálogo, lacooperación y la cultura del encuentro, más allá de lasdiferencias, para construir sociedades más abiertas y justas.También critica los nacionalismos, la polarización y el individualismo, por ser una única familia humana, donde las fronteras no deben ser un obstáculo para la solidaridad. 

Finalmente, en 2024 con Dilexit amplía aún más su reflexiónfrente a los desafíos del siglo XXI recordando que solo a través del amor al prójimo estos pueden ser superados. Invita a extender el amor de Cristo a través del servicio a los demás y la construcción de una “civilización del amor” sanando las heridas de la humanidad y construyendo un mundo más justo, fraterno y respetuoso de las diferencias.

“Quisiera que se irradie la luz de la paz sobre toda Tierra Santa y sobre el mundo entero” fue uno de sus últimos mensajes 

Pero “Escuchemos el clamor de los pobres y el grito de la naturaleza … la tierra clama por ayuda, debemos escuchar su voz” fue su invitación recurrente a la humanidad para llevarla a la acción y a la conciencia, para cuidar a los más vulnerables y  proteger nuestro planeta, entendiendo que los pobres son los que más sufren las consecuencias de la crisis ambiental y de la degradación del medio ambiente.

De esta manera, deja un legado invaluable desde el pontificado que se extendió más allá de las fronteras y doctrinas tradicionales de la Iglesia Católica y que lo convirtió en un actor trascendental en la construcción de agenda para el desarrollo sostenible e inclusivo.