Colombia, abril 14 del 2026. Desde tiempos ancestrales, el queso ha sido un alimento fundamental en la dieta de diferentes culturas alrededor del mundo. Su origen se remonta a miles de años atrás, cuando las primeras civilizaciones descubrieron cómo transformar la leche en un producto más duradero, nutritivo y fácil de transportar. Hoy, sigue siendo un ingrediente clave en la alimentación cotidiana gracias a su sabor, versatilidad y valor nutricional.
El queso es reconocido por ser una fuente importante de proteínas de alta calidad, calcio y vitaminas como la B12, nutrientes esenciales para el mantenimiento de la masa muscular, la salud ósea y el correcto funcionamiento del organismo. Además, dependiendo de su tipo, puede adaptarse a diferentes estilos de vida y necesidades nutricionales.
“El queso no solo aporta sabor, también puede ser un aliado nutricional importante si se elige bien y se combina con otros grupos de alimentos como vegetales, cereales integrales y fuentes adicionales de proteína”, explica la nutricionista Clara Valderrama, integrante del consejo consultor de Herbalife.
En el marco de una alimentación equilibrada, expertos recomiendan consumirlo en porciones adecuadas, priorizando combinaciones que aporten balance y eviten excesos de grasas o sodio. En ese sentido, la nutricionista de Herbalife presenta algunas opciones prácticas para incluir este alimento en la rutina diaria sin perder el equilibrio nutricional.
1. Bowl proteico con quinua, vegetales y queso fresco (1 porción)
Ingredientes:
• ½ taza de quinua cocida
• 1 taza de espinaca o rúgula
• 6 tomates Cherry partidos a la mitad
• ½ aguacate en cubos
• 50 g de queso fresco en cubos
• 1 cucharada de semillas (chía o girasol)
• 1 cucharada de aceite de oliva
• Jugo de ½ limón
• Sal y pimienta al gusto
Preparación:
Cocina la quinua previamente utilizando una proporción de una parte de quinua por dos de agua, dejándola hervir durante 12 a 15 minutos hasta que esté suave, y luego déjala enfriar. En un bowl, coloca como base las hojas verdes y añade la quinua cocida. Incorpora los tomates, el aguacate y el queso en cubos. Aparte, mezcla el aceite de oliva con el jugo de limón, la sal y la pimienta, y vierte este aderezo sobre la preparación. Finaliza agregando las semillas por encima y mezcla suavemente antes de servir.
2. Omelette de claras con espinaca y queso bajo en grasa (1 porción)
Ingredientes:
• 3 claras de huevo
• 1 taza de espinaca fresca
• 40 g de queso bajo en grasa rallado
• 1 cucharadita de aceite de oliva
• Sal y pimienta al gusto
Preparación:
Calienta una sartén antiadherente a fuego medio y añade el aceite de oliva. Saltea la espinaca durante uno o dos minutos hasta que reduzca su tamaño y retírala del fuego. En un recipiente, bate las claras de huevo con una pizca de sal y pimienta y viértelas en la sartén a fuego bajo. Cuando comiencen a cuajar, agrega la espinaca y el queso en una mitad del omelette, dóblalo cuidadosamente y deja cocinar durante uno o dos minutos más hasta que el queso se derrita. Sirva caliente.
3. Arepa integral con queso y vegetales asados (1 porción)
Ingredientes:
• 1 arepa integral
• 50 g de queso (campesino o mozzarella)
• ½ zucchini en rodajas
• ¼ de pimentón en tiras
• 3 champiñones en láminas
• 1 cucharadita de aceite de oliva
• Sal y pimienta al gusto
Preparación:
Precalienta una sartén o parrilla a fuego medio. Mezcla los vegetales con el aceite de oliva, la sal y la pimienta, y cocínalos durante cinco a siete minutos hasta que estén dorados y suaves. Mientras tanto, asa la arepa por ambos lados hasta que esté caliente y ligeramente crocante. Ábrela y añade el queso junto con los vegetales aún calientes para que el queso se funda ligeramente con el calor. Sirve de inmediato.
“Estas preparaciones demuestran que es posible disfrutar del queso dentro de una alimentación balanceada. La clave está en las porciones y en cómo se complementa con otros alimentos que aporten fibra, vitaminas y proteína”, agrega Valderrama.
En preparaciones cotidianas, algunas personas optan por complementar sus recetas con alternativas que ayuden a equilibrar el aporte nutricional. Por ejemplo, productos como el Alimento Proteico, pueden integrarse en distintas preparaciones —desde salsas hasta mezclas para cocinar— para contribuir al consumo diario de proteína sin añadir grasas o carbohidratos en exceso.
El queso, en sus múltiples variedades, puede ser parte de una alimentación saludable si se consume con moderación y se combina adecuadamente. Su riqueza nutricional y su capacidad de adaptarse a distintas recetas lo convierten en un ingrediente ideal para quienes buscan opciones prácticas, balanceadas y llenas de sabor en su día a día.


