Elecciones, ciberataques y reputación, preocupan a las empresas en Colombia

Bogotá, mayo 27 de 2026. En un contexto global marcado por la volatilidad económica, las tensiones geopolíticas y la acelerada transformación tecnológica, la capacidad de anticiparse a los riesgos se está convirtiendo en un diferencial competitivo para las empresas. De hecho, el Global Risks Report 2026 del World Economic Forum advierte que el mundo atraviesa una etapa marcada por la incertidumbre, la fragmentación social y la creciente tensión geopolítica y económica. El informe señala que riesgos como la confrontación geoeconómica, la desinformación, la polarización social y las amenazas tecnológicas están redefiniendo la estabilidad global y aumentando la presión sobre empresas y gobiernos para fortalecer su capacidad de anticipación y resiliencia.

En Colombia, el panorama también refleja un entorno de creciente cautela empresarial. La Encuesta de Opinión Industrial Conjunta de la ANDI reveló que la incertidumbre política, la inseguridad y los bloqueos son los factores que más preocupan a las compañías del país. Además, apenas el 30,9 % de los empresarios prevé mejores expectativas para el futuro inmediato.

En ese escenario, la gestión del riesgo está dejando de ser un asunto exclusivamente operativo o de cumplimiento para consolidarse como una herramienta estratégica de negocio. Cada vez más organizaciones entienden que anticiparse a posibles escenarios, evaluar impactos y fortalecer su capacidad de respuesta no solo permite proteger la operación, sino también tomar decisiones más acertadas en temas de expansión, inversión, reputación y crecimiento.

Además, en medio del contexto preelectoral que vive el país, especialistas advierten que las organizaciones también deben prepararse frente a riesgos asociados con vandalismo, protestas, desinformación, interrupciones operativas y crisis reputacionales.

“La gestión de riesgos no empieza con un modelo. Empieza con una actitud. Una empresa que se prepara para lo que puede salir mal identifica previamente las condiciones y también las oportunidades”, explicó Lina Mejía, vicepresidenta de Consultoría de Gallagher.

Entre los riesgos que hoy concentran la atención empresarial se encuentran los relacionados con tensiones geopolíticas y económicas, inteligencia artificial, ciberseguridad, reputación corporativa, continuidad operativa y salud mental dentro de las organizaciones.

En ese escenario, expertos recomiendan a las empresas fortalecer sus capacidades de prevención y respuesta mediante acciones concretas como:

● Actualizar los planes de continuidad del negocio para identificar procesos críticos, proveedores estratégicos y posibles escenarios de interrupción operativa.

● Reforzar los protocolos de ciberseguridad y monitoreo digital, especialmente ante el aumento de intentos de fraude, ataques de phishing y campañas de desinformación potenciadas por inteligencia artificial.

● Definir políticas claras de comunicación y neutralidad corporativa, evitando mensajes o posicionamientos que puedan interpretarse como alineamientos políticos y afectar la reputación empresarial.

● Implementar esquemas flexibles de trabajo y rutas seguras para empleados, con el fin de proteger a los colaboradores ante posibles protestas, bloqueos o alteraciones de orden público.

● Activar comités de crisis y monitoreo permanente del entorno, permitiendo reaccionar con mayor rapidez frente a cambios regulatorios, riesgos sociales o afectaciones a la operación.

De acuerdo con Gallagher Consulting, las organizaciones más resilientes son aquellas capaces de incorporar el análisis de riesgos dentro de su proceso de toma de decisiones y no únicamente como un requisito documental.

Este cambio de enfoque está transformando la manera en que las empresas abordan temas como continuidad de negocio, reputación, transformación digital, relaciones con terceros y sostenibilidad operativa.

En materia de ciberseguridad, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones informó que el país registró cerca de 36.000 millones de intentos de ciberataques durante 2024, convirtiéndose en el segundo más atacado de América Latina. Las autoridades también han alertado sobre el incremento de amenazas potenciadas por inteligencia artificial y ataques dirigidos a sectores estratégicos como salud, energía y servicios financieros.

Además de los riesgos visibles, también existen amenazas que muchas organizaciones identifican, pero deciden postergar o minimizar, aun cuando pueden afectar directamente la sostenibilidad del negocio.

“Las organizaciones que han dado ese salto utilizan el análisis de riesgos como un insumo real para tomar decisiones. Se preguntan cuánto podrían perder o ganar frente a un escenario determinado, qué tan preparadas están y qué les hace falta para responder. Esa capacidad de anticipación es hoy una ventaja competitiva”, agregó Mejía.