Bogotá, abril 27 de 2026. Análisis de Daniel Guardiola, Rodrigo Almeida y equipo. Ecopetrol avanza en una de sus apuestas más relevantes de expansión internacional: la petrolera colombiana anunció su intención de adquirir una participación controlante del 51% en Brava Energia, consolidando así su entrada estratégica en Brasil y reforzando su portafolio de exploración y producción.
La operación se estructuraría en dos frentes: primero, mediante un acuerdo privado con un grupo de accionistas que posee el 26% de las acciones totales de Brava; y segundo, a través de una oferta pública de adquisición por un 25% adicional a un precio de R$23 por acción. Bajo este escenario, y asumiendo que ambas transacciones se realicen al mismo valor, el desembolso total alcanzaría aproximadamente US$1.100 millones.
Desde una perspectiva estratégica, la transacción presenta una lógica clara. En primer lugar, fortalecería el negocio upstream de Ecopetrol, ampliando escala y capacidad operativa. En segundo lugar, permitiría una mayor diversificación geográfica, reduciendo dependencia del mercado colombiano y consolidando presencia en Brasil, uno de los mercados energéticos más relevantes de la región. Además, la experiencia de Ecopetrol en la operación de activos maduros onshore podría generar eficiencias en Brava, mientras la compañía desarrolla nuevas capacidades en activos offshore.
Sin embargo, el movimiento no está exento de desafíos. Entre las principales preocupaciones para los inversionistas aparecen tres factores clave: un potencial limitado de crecimiento en producción, la estrategia de coberturas (hedging) de Brava y el posible impacto que tendría la aplicación de la metodología de reservas de la SEC, lo que podría afectar la percepción sobre el valor real de los activos.
En términos financieros, las proyecciones pro forma para 2025 muestran un impacto positivo moderado: los ingresos, el EBITDA y las utilidades de Ecopetrol —ajustadas por participación minoritaria— aumentarían alrededor de 7%, mientras que la producción total de petróleo y gas crecería 5,6%.
Para los accionistas de Brava, el arbitraje de corto plazo parece limitado, con un potencial de valorización cercano al 8% sobre una salida combinada. No obstante, el verdadero atractivo estaría en el largo plazo: la entrada de Ecopetrol como accionista estratégico podría destrabar reservas, mejorar la ejecución operativa y posicionar a Brava como una plataforma de crecimiento en Brasil, incluso frente a futuras oportunidades derivadas de desinversiones de Petrobras.
En balance, desde BTG Pactual vemos esta operación como un paso positivo en la construcción de portafolio de Ecopetrol y en su expansión regional. No obstante, la creación de valor dependerá de factores críticos como la ejecución, la aprobación política y la percepción del mercado sobre la calidad de los activos adquiridos.


