Qué es mejor: ¿intereses bajos? o ¿menor inflación?

La decisión de la Junta directiva del Banco de la República de incrementar un punto porcentual su tasa de interés de referencia, al pasarla de 10,25% a 11,25%, desató un gran debate entre el Gobierno y el Emisor, sobre qué es lo que más le conviene al país: bajar las tasas de interés o reducir la inflación.

El debate parte de la base de que la economía colombiana se enfrenta al dilema de escoger entre uno de los dos indicadores: bajas tasas de interés o menor inflación. Aunque ambos objetivos son posibles, para lograrlo se requiere de una transición, que implica sacrificar uno de los dos indicadores, de manera temporal.

Hoy, la inflación anual se encuentra en 5,10% y la tasa de interés en 11,25%. La última vez que la tasa de interés del Baco de la República estuvo en este nivel fue en junio de 2024, cuando la inflación se encontraba en en 5,16%. Esto confirma que con el incremento de un punto porcentual definido este martes 31 de marzo por la junta directiva del Emisor, se amplía el desfase entre el ritmo de la inflación y el de la tasa de interés del Emisor. Las tasas suben a mayor ritmo que la inflación que, incluso, estás a la baja, aunque las expectativas se inclinan por un incremento en los próximos meses.

El Gobierno dice que es mejor bajar las tasas de interés porque esto dinamiza la economía, mejora el empleo y genera más impuestos, lo cual contribuye a reducir el déficit fiscal y cuadrar las cuentas de las finanzas públicas. El Ministro de Hacienda, Germán Ávila, asegura que la inflación no está fuera de control, y que la causa de que este indicador se encuentre por encima de la meta del Emisor, es un problema de oferta y no de demanda. Es decir, que los precios suben porque hay poca producción y no por falta de recursos de los consumidores. Ávila agrega que el panorama económico mundial también influirá en la tendencia creciente de la inflación prevista para los próximos meses.

El Gobierno acusa a la junta del Emisor de subir las tasa de referencia para beneficiar al sector financiero porque ellos son los que compran los títulos de deuda pública, obteniendo cada vez mejores tasas de interés, lo que aumenta el déficit fiscal, debido a que al Gobierno le toca pagar más intereses por su deuda.

Por su parte, la junta del Emisor, afirma que la prioridad es reducir la inflación, porque esto favorece a los hogares, en la medida en que pueden comprar los bienes básicos a precios bajos, al tiempo genera confianza entre los organismos internacionales de crédito sobre el manejo de la economía.

Por ahora, mientras el debate sigue su curso, los colombianos tendrán que pagar tasas de interés más altas si quieren endeudarse para comprar vivienda, vehículo, viajar o simplemente consumir.

Entre tanto, los empresarios coinciden con el Gobierno en la necesidad de reducir las tasas, aunque también afirman que es necesario bajar la inflación. Agregan que, para aumentar la oferta de productos es indispensable reducir los costos de producción, por la vía menores impuestos y tasas de interés, ya que estas últimas restringen la demanda.

A su turno, los académicos insisten en que la única manera de bajar la inflación es frenando el gasto tanto del Gobierno y de los hogares, y que la medida más efectiva para lograrlo, es mediante el incremento de las tasas de interés.