Entre enero y agosto de 2025, los giros que los colombianos que viven en el exterior enviaron a sus familias residentes en el país, sumaron 8.660 millones de dólares, es decir, unos 34,6 billones de pesos.
Si todo este dinero se destinara exclusivamente a la compra de vivienda nueva, la plata alcanzaría para 11.533 inmuebles, de un valor promedio de 300 millones de pesos, es decir, de vivienda de clase media. Eso significa que, de continuar este ritmo de giros, el país recibiría cada 8 meses el dinero suficiente para construir un municipio del tamaño de Cota (Cundinamarca).
De esa magnitud es el impacto de las remesas que los colombianos que viven en el exterior envían a su familias en Colombia. Solo en agosto pasado ingresaron 1.095 millones de dólares, lo que equivale a un poco más de 5 billones de pesos. De acuerdo con las cifras del Banco de la República, en el octavo mes de 2025 el envío de remesas registró un crecimiento de 8,6%, en comparación con el mismo periodo del 2024.
El Emisor asegura que la mayoría de este dinero se destina al consumo de los hogares. Sin embargo, cada vez es más notorio el interés de los emigrantes en invertir en Vivienda y educación, lo cual constituye una buena noticia para el país.
Todo indica que al cierre del 2025 el monto de las remesas se ubicará entre 12.500 y 13.000 millones de dólares.


