Lo que les preocupa es lo que puede pasar a partir del 2026, con elecciones presidenciales, déficit fiscal, reforma tributaria, aumento del salario mínimo, entrada en vigor de varios de los puntos claves de las reformas laboral y pensional y la tensión arancelaria global desatada por Estados Unidos.
Bogotá, agosto 15 de 2025. Las empresas van bien, pero el pesimismo y la incertidumbre no ceden terreno. ¿Cuál es la razón de este fenómeno? Los analistas prefieren no opinar sobre el tema, porque los números no les dan la razón.
En la última semana, casi una decena de empresas presentaron sus balances correspondientes al primer semestre, y los resultados son positivos. Así lo señalan los reportes del Grupo Aval, el Éxito, Cementos Argos, Conconcreto, Claro, ISA, Avianca, Colombina y Odinsa, entre otras. De este listado de buenas noticias se exceptúa Ecopetrol, la empresa más grande de Colombia, que aunque sigue dando utilidades, estas son cada vez menores.
Esta oleada de balances favorables contradice el tono negativo que los empresarios expresan en los congresos anuales de sus respectivos gremios, donde se asegura que la situación económica del país es crítica.
Si las cifras dicen lo contrario ¿dónde está el problema? Todo indica que el pesimismo y la incertidumbre se generan por lo que viene y no por lo que ha sucedido hasta ahora. De hecho, varios de los principales indicadores de la economía van bien. Inflación, desempleo y tasas de interés a la baja.
Entonces, lo que les preocupa a los empresarios es lo que puede pasar a partir del 2026, con las elecciones presidenciales al frente, el déficit fiscal, la reforma tributaria, el incremento del salario mínimo, la entrada en vigor de varios de los puntos claves de las reformas laboral y pensional y la tensión arancelaria global desatada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Algunos aseguran que el análisis económico, al igual que la mayoría de los sectores y las actividades diarias de los colombianos, están contagiadas de política partidista, y desafortunadamente, la tensión se mantendrá el año entrante, y podría seguir de largo en los años venideros, dependiendo de los resultados electorales, o incluso, cualquiera que sean.
En realidad, que las empresas tengan ganancias es lo mejor que le puede pasar al país, pero el pesimismo también pasa factura, porque la desconfianza es una mala consejera a la hora de hacer negocios, y especialmente al momento de requerir financiación.
La realidad es que el balance económico, sin importar la orilla en que se encuentren los analistas, debe hacerse teniendo en cuenta todas las variables y los tiempos, es decir, el pasado, el presente y el futuro.


