Eficiencia, ubicación y flexibilidad, las nuevas prioridades del mercado de oficinas 

Bogotá, julio 30 de 2026. Bogotá se consolida como el epicentro del mercado de oficinas en Colombia. Según cifras de Colliers, la capital cuenta hoy con un inventario de 3.116.814 m2 destinados a este tipo de espacios, una cifra que refleja el dinamismo del sector inmobiliario corporativo en los últimos años. Ante un panorama empresarial que evoluciona a gran velocidad, marcado por nuevos modelos de trabajo híbrido, mayores exigencias de sostenibilidad y una creciente demanda de espacios flexibles, surge una pregunta clave: ¿realmente estos espacios están adecuados a las necesidades actuales de las empresas?

La respuesta está llevando a las compañías a revisar cómo toman sus decisiones inmobiliarias. En lugar de calcular sus necesidades únicamente con base en el número total de empleados, están prestando mayor atención a la ocupación real de sus sedes, los días de mayor asistencia y las actividades que desarrollan sus equipos.

Pasamos de la resistencia al modelo híbrido a una etapa de mayor madurez. La oficina no va a desaparecer, pero su propósito cambió. Ya no se trata simplemente de ir a sentarse a responder correos, sino de contar con un espacio que facilite la colaboración, la conexión y las actividades que requieren interacción entre las personas”, explica Natalia Medina, Directora Nacional de Strategic Project Services en Colliers Colombia.  

Más eficiencia, no necesariamente oficinas más pequeñas

Uno de los cambios que se observa en las decisiones corporativas es una mayor búsqueda de eficiencia. En algunos casos, las empresas prefieren reducir el área total que ocupaban anteriormente y trasladarse a edificios de mayor calidad, con mejor tecnología, estándares de sostenibilidad y ubicaciones más estratégicas.

Por eso, algunas compañías están migrando de los puestos fijos y asignados a modelos más flexibles, con espacios organizados por áreas y diferentes ambientes de trabajo. Una misma sede puede incluir zonas silenciosas para concentrarse, salas pequeñas para llamadas o reuniones rápidas, espacios colaborativos y áreas más informales para encuentros entre los equipos.

Uno de los errores más frecuentes es diseñar las oficinas a partir de suposiciones. Tener 500 empleados no significa necesariamente que se necesiten 500 escritorios. Es importante conocer los niveles reales de ocupación, los días de mayor asistencia y los hábitos de los equipos para tomar mejores decisiones sobre el espacio”, señala Medina.

La ubicación también pesa en la decisión de volver

La ubicación se ha convertido en otro de los factores centrales en la búsqueda de espacios corporativos. Las empresas están priorizando zonas con acceso a transporte masivo, restaurantes, comercio y otros servicios que faciliten la vida cotidiana de sus colaboradores.

La centralidad ya no es únicamente un criterio inmobiliario. También puede influir en la experiencia de los trabajadores, al reducir los tiempos de desplazamiento y hacer más conveniente la asistencia a la oficina.

A esto se suma una mayor búsqueda de flexibilidad contractual. Las organizaciones quieren evitar comprometerse durante largos periodos con espacios sobredimensionados y buscan alternativas que les permitan ajustar sus sedes a los cambios en la operación.

Tecnología, servicios globales y salud mantienen la demanda

Aunque las necesidades inmobiliarias están cambiando, diferentes sectores continúan impulsando la demanda de espacios corporativos en Colombia.

Entre ellos se encuentran las empresas de tecnología, los servicios globales y BPO de valor agregado, las compañías vinculadas a logística y comercio electrónico, así como los sectores de salud y farmacéutico.

Son industrias que, por su crecimiento y la necesidad de interacción entre equipos, continúan requiriendo espacios físicos. Sin embargo, la presencialidad no necesariamente significa volver al modelo tradicional de cinco días a la semana en un puesto fijo.

El coworking se vuelve una herramienta para crecer

Los espacios flexibles, lejos de ser una solución temporal, hoy pueden utilizarse para responder a necesidades específicas como aumentos temporales de personal, apertura de operaciones en nuevas ciudades o creación de sedes satélite.

En la práctica, las empresas están combinando una sede principal con espacios flexibles que pueden utilizar cuando necesitan crecer rápidamente, abrir una operación temporal o contar con oficinas mientras adecuan una nueva sede. Este modelo, conocido en el sector como “Core + Flex”, les permite ajustar su espacio a las necesidades de la operación y reducir el riesgo de comprometerse desde el inicio con una oficina de gran tamaño.

La transformación del mercado apunta así a una nueva forma de pensar el espacio corporativo. La pregunta ya no es cuántos escritorios caben en una oficina, sino cómo se utiliza realmente, qué necesitan los equipos y qué condiciones hacen que la presencialidad aporte valor.

Para las empresas, el desafío es encontrar un equilibrio entre eficiencia, flexibilidad y experiencia: oficinas que respondan a la operación, se adapten a los cambios y ofrezcan a los colaboradores una razón concreta para utilizarlas.