Bogotá, 8 de octubre de 2026. Faltando tres meses para finalizar el año, la inflación en Colombia se ubica en 6,29%, según el Dane. Aunque la cifra parece baja, comparada con la de otros años recientes cuando se encontraba por encima del 10%, el resultado de septiembre no es nada halagador, ya que se mantiene la tendencia alcista registrada durante los últimos siete meses.
Este no es un problema menor, pues la cifra de la inflación anual, a septiembre de 2026, tendrá efectos negativos sobre la economía y sobre el bolsillo de los colombianos, especialmente los de menores ingresos. Si los precios de los productos de la canasta familiar no ceden terreno, el Banco de la República no podrá reducir su tasa de interés de referencia, que en septiembre pasado fue incrementada en 25 puntos básicos, razón por la cual hoy se encuentra en 12,25%.
El panorama es preocupante porque la posibilidad de que la inflación se desacelere en lo que resta del año es mínima, si se tiene en cuenta que uno de los factores de la tendencia alcista fue el incremento del 23% en el salario mínimo de 2026, decretado en el cierre del 2025, por el entonces presidente Gustavo Petro. A esto se sumó el excesivo gasto del Gobierno, cuya decisión contribuyó a que el crecimiento económico recayera sobre los hombros de los cerca de 700.000 contratos de prestación de servicios firmados por el Gobierno anterior, distribuidos en todas las instituciones publicas.
En la actualidad, la única esperanza es que el mercado empiece a mostrar el efecto de las señales dadas por el Banco de la República, en el sentido de frenar el consumo de los hogares por la vía de las tasas de interés, y al mismo tiempo se sienta el impacto del recorte en el gasto público anunciado por el nuevo gobierno.
En estas circunstancias, lo que queda claro es que Colombia perdió el año en materia de inflación, y que solo a partir de 2027 será posible revertir la tendencia creciente del costo de vida, y reaparezca la posibilidad de que las tasas de interés entren en una etapa regresiva.
Mientras tanto, los hogares colombianos seguirán sintiendo el aumento excesivo del salario mínimo, el cual sigue esfumándose por la vía de los precios de los productos y los servicios incluidos en los gastos básicos de las familias.
Finalmente, lo que está pasando con la tendencia creciente de la inflación, tendrá un efecto adicional sobre las empresas y el empleo. Se trata del incremento del salario mínimo del 2027, cuyo ajuste sería entre 8% y 9%, si se aplican los factores reales que determinan el ajuste, es decir, -inflación + productividad-, y los negociadores, y el Gobierno, se apartan de cualquier consideración ideológica, dejando atrás lo ocurrido en los últimos cuatro años.


