Bogotá, agosto de 2026. La gestión de residuos en Colombia está cambiando de dirección. El reto ya no consiste únicamente en recolectar los residuos y garantizar una disposición segura, sino en mantener los materiales en uso el mayor tiempo posible, recuperar su valor y dejar la disposición final como última alternativa.
Esta transformación responde a la jerarquía o pirámide de residuos, un enfoque que prioriza la prevención y minimización, la reutilización, el reciclaje, el aprovechamiento y la valorización antes del tratamiento y, finalmente, la disposición final.
Los resultados de Atica muestran cómo este enfoque puede trasladarse a la operación empresarial. Durante 2025, la compañía gestionó 515.099 toneladas de residuos mediante diferentes rutas de aprovechamiento, valorización, tratamiento especializado y disposición final. Según sus cifras, estas estrategias permitieron evitar aproximadamente 261.153 toneladas de CO₂ equivalente.
Este dato refleja el nuevo reto del país: determinar qué ocurre con los residuos antes de que lleguen al relleno sanitario y cuánto material puede reincorporarse a la economía.
De residuos a recursos
Colombia ha avanzado desde un modelo enfocado principalmente en la recolección y disposición final hacia otro que busca prevenir la generación de residuos, recuperar materiales y promover la economía circular.
Instrumentos como el CONPES 3874 de 2016, Política Nacional para la Gestión Integral de Residuos Sólidos, y la Política Nacional para la Gestión Integral de Residuos Peligrosos —RESPEL— han impulsado esta evolución.
El relleno sanitario continúa siendo necesario, pero debe ser la última alternativa. Cada tonelada enviada a disposición final representa materiales que pierden la oportunidad de reincorporarse a la economía y aumenta la presión sobre la capacidad de los rellenos y los recursos naturales.
Para Atica, la gestión integral implica recuperar materiales, valorizar residuos, generar nuevas materias primas y acompañar a las empresas en la transición hacia modelos productivos más circulares y eficientes.
Sin embargo, el principal desafío sigue siendo transformar la forma en que se gestionan los residuos. Además de fortalecer la infraestructura de aprovechamiento y los mercados para materiales reciclados, es necesario mejorar la separación en la fuente y consolidar una cultura que deje de considerar los residuos únicamente como un pasivo ambiental y los reconozca también como una oportunidad de generación de valor.


