Por altas tasas, el comercio financia directamente a sus clientes

Bogotá, 28 de abril de 2026. La Superintendencia Financiera ubicó en abril una tasa de usura de 26,76 % efectivo anual para el crédito de consumo y ordinario, el techo legal que regula lo máximo que pueden cobrar las tarjetas de crédito;  mientras que la tasa de política monetaria del Banco de la República se mantiene en 11,25 %, tras varios ajustes acumulados en lo corrido del año. 

En este escenario, decenas de comercios colombianos están abriendo sus propias líneas de financiación para sus clientes, una alternativa que les permite ofrecer tasas más competitivas y sostener ventas sin quedar atados al encarecimiento del crédito bancario.

De acuerdo con la Bitácora Económica de Fenalco, el 65 % de los comerciantes reportó que sus ventas de febrero se mantuvieron iguales o cayeron frente al mismo mes del año anterior, y el balance de los dos primeros meses del año se ubicó en los niveles más bajos de los últimos doce meses. El mismo informe evidencia una desaceleración en el uso de tarjetas de crédito, reflejando un menor apetito por financiar compras a tasas más altas. 

“Cada punto que sube la tasa de política monetaria es un punto que encarece el crédito con tarjeta y que frena el consumo. La diferencia de este momento es que los comercios ya no tienen que esperar a que el ciclo cambie para sostener sus ventas. Abrir una línea de financiación propia deja de ser un proyecto lejano y se convierte en una decisión que se toma ahora”, asegura Daniel Garzón, Founder y CEO de Creditop, la plataforma que permite originar, administrar y gestionar la cartera de su línea propia sin tener que operar como entidad financiera.

Una alternativa que opera fuera del ciclo de tasas

A diferencia del crédito bancario, cuya tasa depende del ciclo de política monetaria y se ajusta mes a mes por la Superintendencia Financiera, la financiación directa desde el comercio opera bajo reglas propias. El comerciante define tasa, plazo y condiciones con base en su margen, su inventario y el perfil de sus clientes. Esto le permite ofrecer alternativas más competitivas que la tarjeta de crédito, en algunos casos incluso a cero por ciento de interés, y cerrar ventas que de otra forma se perderían en caja.

Esta dinámica ya está ocurriendo en categorías tan diversas como eventos y entretenimiento, donde TuBoleta ofrece financiación directa para la compra de boletería de conciertos; mobiliario y hogar, con Amoblando Pullman habilitando cuotas propias para compras de mayor valor; tecnología, con Celucambio y Refurbi permitiendo financiar celulares sin tarjeta de crédito; salud, donde Dentix facilita el acceso a tratamientos odontológicos con líneas de financiación propias; y consumo cotidiano, con Mediarte y Motai estructurando sus propios esquemas de pago a cuotas.

“Un comercio no necesita convertirse en banco para habilitar su propia financiación. La infraestructura tecnológica asume la originación, la gestión de cartera y el cobro, mientras el comercio conserva control sobre tasas, plazos y condiciones. Lo que estamos observando es que los comercios que activan esta modalidad logran cerrar ventas que antes se perdían en caja y recuperan margen de maniobra comercial en un momento donde la tarjeta de crédito se encarece”, explicó Garzón.

Un análisis conjunto entre Fenalco y actores del sector fintech señala que los comercios que ofrecen pago a cuotas sin tarjeta pueden aumentar sus ventas hasta en un 25 % y elevar su ticket promedio en cerca de un 50 %. En línea con esta tendencia, datos de Creditop muestran incrementos en ventas que llegan al 40 % y triplicaciones del ticket promedio en modelos que combinan financiación externa con línea propia, una variación que depende del sector, la categoría y el perfil del cliente.

“Lo que estamos viendo ya es un cambio estructural: más de 350.000 transacciones y más de USD 40 millones desembolsados en el país muestran que la financiación directa dejó de ser marginal. En un entorno de tasas altas, los comercios que logran controlar su propia financiación no solo sostienen sus ventas, sino que capturan la demanda que hoy se pierde en el punto de pago”, concluyó Garzón”, concluye Garzón.

A nivel internacional, un análisis de McKinsey & Company señala que este tipo de soluciones ha crecido de forma sostenida en mercados como Estados Unidos, donde el volumen de financiación en el punto de venta duplicó su tamaño entre 2015 y 2019 y le arrebató tres puntos porcentuales de crecimiento a las tarjetas de crédito.

En América Latina, las comisiones asociadas a las tarjetas de crédito superan el 1 % del PIB regional, según datos del Banco de Pagos Internacionales, una proporción significativamente mayor frente al 0,4 % en Asia y el 0,2 % en Europa. Esta brecha ha favorecido la aparición de modelos alternativos de pago a cuotas en la región. 

El Banco de la República celebrará su próxima reunión de política monetaria el 30 de abril, en un contexto en el que el mercado sigue atento a la evolución de las tasas de interés y sus efectos sobre el consumo. Una parte del comercio en Colombia ya está operando bajo una lógica diferente, menos dependiente del crédito tradicional y más orientada a esquemas de financiación directa al cliente, que les permiten sostener la demanda en un entorno desafiante. Esta transición abre una ventana de oportunidad para que el retail consolide modelos alternativos que apenas comienzan a ganar tracción en el país.