La empresa Coviandes infirmó que la obra no se ha puesto en servicio porque está pendiente la recuperación de los tramos afectados por las inestabilidades de la ladera del K58, que afectaron el Túnel 13 y la Quebrada Seca, cuya solución corresponde a decisiones y ejecuciones de la ANI, según Laudo arbitral del 10 de noviembre de 2024.
La nueva obra por un valor aproximado de $96.000 millones fue financiada 100% con recursos propios de Coviandes.
La construcción del nuevo puente finalizó el 4 de febrero de 2024. El puente se encuentra técnicamente aprobado y recibido por la interventoría del proyecto desde el 26 de febrero de 2024.
Agregó que las obras de recuperación son necesarias porque no solo permitirán poner en servicio el viaducto de Chirajara, sino los cinco (5) túneles (T12, T13, T14, T15 y T16) que hacen parte del sector Quebrada Blanca – Chirajara con una longitud de 5.6 km.
Según Coviandes, para la ejecución de obras en la ladera del k58, la reconstrucción del Túnel 13 y la construcción de un túnel falso sobre la Quebrada Seca, bien sea a través de Coviandes o de un contratista al que el Estado adjudique su construcción, la ANI debe gestionar recursos por un valor estimado de $300.000 millones, sin que a la fecha se conozca el trámite para dicha disponibilidad presupuestal.
· En todo caso, en el fondo de contingencias para zonas inestables del contrato 444 de 1994, la ANI cuenta desde hace varios años con $68.000 millones, recursos que dicha entidad no ha dispuesto debido a trámites internos de la ANI.
· Lo anterior pone en evidencia que el nuevo puente Chirajara no ha podido entrar en operación por razones totalmente ajenas a Coviandes.

