Bogotá, 15 de abril de 2026. En un mercado marcado por la volatilidad y la presión por costos, Flores San Miguel decidió jugar a otra escala. La compañía ya exporta más de 50 millones de tallos al año y se fijó una meta ambiciosa: duplicar esa cifra y superar los 100 millones en Estados Unidos en los próximos seis años.
“Estamos construyendo una operación diseñada para liderar, no para seguir la inercia del mercado. Nuestro foco es escala con control, no crecimiento desordenado”, afirmó Marco Hernández, socio de la compañía.

El movimiento no es menor. Flores San Miguel ha estructurado una red de más de 36 fincas en Colombia, Ecuador y México, con una estrategia que rompe con la lógica tradicional del sector: asegurar suministro a través de contratos de tres a cinco años y una integración productiva regional.
“Mientras muchos compiten en precio en el corto plazo, nosotros estamos apostando por estabilidad y previsibilidad. Esa es la verdadera ventaja competitiva”, sostuvo Hernández.
La compañía ha logrado blindar su operación frente a riesgos climáticos y fitosanitarios mediante diversificación de origen, un factor crítico en el negocio floricultor. “No dependemos de una sola geografía. Eso nos permite cumplir cuando otros no pueden”, enfatizó Hdernández.
En paralelo, el negocio ha evolucionado hacia segmentos de mayor valor. Aunque la rosa sigue representando el 74% del volumen, el crecimiento reciente se apalanca en productos diseñados para el retail internacional.
“El consumidor ya no compra solo flor, compra conveniencia. Ahí es donde estamos ganando terreno con bouquets mixtos y soluciones listas para góndola”, explicó Juan Camilo Mariño, socio de la empresa.
Mariño subrayó que este posicionamiento es resultado de una transformación estratégica iniciada hace varios años. “Desde 2019 cambiamos el enfoque: pasamos de ser un comercializador a construir una plataforma integrada de abastecimiento con visión de largo plazo”, afirmó.
Pero el cambio también es financiero. En un sector donde los pagos pueden tardar hasta 120 días, Flores San Miguel opera con plazos cercanos a 30 días, además de anticipos e inversión en infraestructura productiva. “Quien no fortalece al productor, limita su propio crecimiento. Nosotros entendimos que la rentabilidad empieza en la finca”, señaló Hernández.
El modelo se complementa con asistencia técnica permanente para elevar estándares de calidad y productividad. “Aquí no se trata solo de comprar flor, sino de desarrollar capacidades productivas. Esa es la base de nuestra expansión”, agregó.
Mariño coincidió en que el siguiente paso es escalar esa ventaja. “Vamos a profundizar nuestra presencia en Estados Unidos y ampliar la red de productores. El objetivo es claro: crecer con eficiencia y capturar más valor en la cadena”, indicó.
El contexto acompaña. Colombia cerró 2025 con exportaciones de flores cercanas a US$2.500 millones, consolidándose como el segundo exportador mundial, con Estados Unidos como principal destino.


