Bogotá, mayo de 2025. El sector de la construcción representa cerca del 16 % de las emisiones de CO₂ en Colombia, según el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS). En contraste, las edificaciones sostenibles pueden reducir hasta en un 45 % el consumo de energía y en un 40 % el uso de agua potable, de acuerdo con cifras del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Este panorama ha impulsado la adopción de estándares más estrictos en eficiencia energética, selección de materiales ecoamigables y gestión responsable del agua y los residuos.
En este contexto, los proyectos de vivienda que cuentan con certificaciones ambientales como LEED, EDGE o CASA -otorgadas por el CCCS por su desempeño en la optimización de recursos- no solo contribuyen a reducir la huella ambiental de las edificaciones, sino que también promueven una mejor calidad de vida para sus habitantes, al ofrecer espacios que mitigan la huella de carbono, favorecen el bienestar integral, y se alinean con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en especial el ODS 11: Ciudades y comunidades sostenibles.
De ahí, que este tipo de proyectos estén tomando cada vez más relevancia. De hecho, Compensar anunció recientemente que, su proyecto de vivienda Laurel, ubicado en La Calera, recibió la certificación CASA en categoría ORO, una de las máximas distinciones ambientales para edificaciones residenciales en Colombia; y que reconoce que este fue concebido y ejecutado bajo altos estándares de sostenibilidad, con criterios que abarcan desde el diseño hasta la operación.

