El mandatario le prohibió a la Fuerza Pública disolver las manifestaciones convocadas por la Casa de Nariño. Además, el Presidente dijo que hubo fraude en la votación en el Senado de la República.
«Si el Senado no aprueba la consulta popular, el pueblo los revocará». Esta amenaza hecha por el presidente Gustavo en su discursos del 1 de mayo pasado, no amilanó a los senadores. Ayer le dijeron no a la consulta Popular, con la cual el mandatario buscaba conseguir apoyo para la reforma laboral, uno de los proyectos sociales más polémicos del Gobierno.
Tras una agitada sesión, 49 senadores votaron por el no a la consulta, mientras que 47 se inclinaron por el sí, con lo cual la propuesta de Petro se hundió antes de llegar a las urnas.
Con este resultado, la mayoría de los senadores le dicen no a la reforma que pretendía aumentar el valor de las horas extras, el recargo de dominicales y festivos, aumentar y crear nuevas licencias por salud, imponer mayores salarios para el campo, eliminar la tercerización laboral y endurecer los requisitos para el despido de personal, aún si se hiciere con justa causa, entre muchos otros beneficios.
La decisión del Senado fue bien recibida por los empresarios y los gremios, tras considerar que la reforma del Gobierno solo busca favorecer a quienes ya tienen empleo y no contribuye a la creación de nuevos puestos de trabajo.
Una vez conocida la decisión del Senado, el Presidente Petro convocó a las centrales obreras, los campesinos , las juntas de acción comunal, a los jóvenes y al movimiento indígena a que salgan a las calles a protestar, en tanto que le prohibió a la fuerza pública contener las manifestaciones.
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