El 95 % del grano que produce el país son residuos no usados por los caficultores, quienes lo ven como basura, pero pueden convertirse en alimento rico en proteína para el ganado. Foto Contexto Ganadero.
Los cerca de 12 millones de sacos anuales de café que produce el país cada año, generan 784.000 toneladas de residuos, lo cual representa un problema ambiental fuerte, ya que estos restos llegan a ríos y quebradas, y por su alto contenido de azúcares, cafeína y polifenoles (sustancias que terminan siendo tóxicas) se roban el oxígeno del agua y ponen en jaque a las especies que habitan allí, y a los habitantes de pueblos pequeños, que no cuentan con un sistema de tratamiento de agua especializado.
En vista de esta problemática que afecta lugares como la provincia comunera de Santander –de la que forman parte municipios como Socorro, Confines y Oiba–, Mauricio Amado Rodríguez, estudiante de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) e integrante de la Asociación de Ganaderos de Cocorná (Asocogan), junto con los integrantes de la Asociación, ideó una estrategia de aprovechamiento de estos residuos con la que además de los caficultores se benefician los ganaderos, al alimentar a sus animales con el “cilo”, como también se conoce el producto.
Pulpa y baba, las claves
El cilo es la combinación de dos partes muy importantes del grano de café: la pulpa, que representa un 43 % de su composición, y el mucílago, que es la baba o líquido que sale del grano y que contiene cerca del 12 % de su concentración. Pero, ¿cómo se unen para consolidar el concentrado ganadero? La respuesta está en un proceso llamado fermentación láctica.
“Esta se da como resultado de la descomposición que hacen algunos microorganismos de estos residuos; gracias a la interacción y degradación de azúcares por bacterias especializadas y en ausencia de aire se produce ácido láctico, sustancia que reduce la cafeína y los polifenoles presentes en la pulpa y el mucílago”, asegura el investigador.
Este punto es clave, ya que la reducción de la cafeína es de un 7 % y de los polifenoles de un 4 %, lo cual hace que los animales ya puedan alimentarse de la unión de estos residuos, pues sin el procedimiento estos dos compuestos pueden afectar el proceso digestivo de las vacas.
Realizado en fincas santandereanas
El trabajo, pionero en Colombia, se realizó en 33 fincas de la provincia santandereana, 20 de las cuales, además de dedicarse al cultivo de café también son ganaderas, por lo que es un beneficio directo para sus animales.
En cada finca se recogieron cerca de 4 toneladas por cosecha, alrededor del 60 % es pulpa y mucílago, por lo que este primer paso de recolección y caracterización no resulta difícil, sino que la biomasa de café se almacena y está lista para tener la acción de los microorganismos.
“La proteína proporcionada por el concentrado creado es de entre 15 y 17 %, porcentaje que se acerca bastante al contenido en los productos comerciales que compran los ganaderos, que es de entre 14 y 20 %, y demuestra que los residuos del café tienen un potencial increíble como alimento para el ganado”, indica el integrante de Asocogan.
Además la “ceniza”, como llaman en este campo a los minerales y vitaminas presentes en los productos, fue de entre 8,2 y 10,7 %, cifras prometedoras y que también se acercan a los alimentos con los que hoy se alimenta a las vacas.
“El método implementado es sencillo, barato, y los caficultores y ganaderos saben cómo hacerlo, por lo que esto no es un problema; el inconveniente es que muchas veces lo desestiman y no creen que sea tan bueno para sus animales, pero con estos resultados esperamos que esa creencia cambie y se genere conciencia de que aquí no solo gana el productor, sino también el medioambiente”.