Algunos indicadores van bien, pero la economía va mal

Bogotá, junio 23 de 2025. Parece una contradicción, pero esta es la realidad de la economía colombiana. Aunque el PIB esté recuperándose, la inflación esté bajando, al igual que las tasas de interés y el desempleo, las perspectivas a partir del 2026 son negativas, por culpa de decisiones como aplazar el cumplimiento de la regla fiscal, el exceso de gasto público, el incremento de la deuda, la tensión política interna y el aumento de la incertidumbre en la que viven los empresarios frente a las reglas de juego.

En efecto, aunque los indicadores van bien, la economía va mal. Esa es la explicación que dan los analistas cuando se les pregunta ¿para dónde va la economía colombiana?

Por unanimidad, los expertos en el tema aseguran que el «totazo» es inminente a partir del 2026, y advierten que cuando la falta de recursos se profundice como consecuencia del excesivo aumento del gasto público y la falta de ingresos, los indicadores, que hoy lucen positivos, se revertirán, porque el déficit eleva y encarece el endeudamiento, aumenta la inflación, suben las tasas de interés y la economía se resiente.

Inflación de los últimos 12 meses

Esta bola de nieve negativa o círculo vicioso llevará a la aplicación de ajustes que impactarán el bolsillo de los consumidores, tales como reforma tributaria, aumento en los intereses de los créditos y, por supuesto, golpeará el empleo formal.

Las consecuencias de este descuadre de las cuentas y del caos en el manejo económico ya empezaron a verse. El presidente Gustavo Petro y su ministro de Hacienda, Germán Ávila Plazas, ya anunciaron que en el segundo semestre de este año presentarán un proyecto de reforma tributaria para recaudar 19 billones de pesos, que le permita paliar la crisis fiscal.

Aunque la medida suena bien, pues una forma de cuadrar la cuentas es generando nuevos ingresos, este remedio debería ir acompañado de una reducción del gasto, para que surta el efecto que se requiere, es decir, disminuir el déficit fiscal.

Sin embargo, la decisión de acoger la cláusula de escape de la regla fiscal, contradice la aparente intención del Gobierno, de querer enderezar el rumbo hacia el despeñadero en materia de disponibilidad de recursos y la necesidad de recuperar la confianza de los organismos multilaterales de crédito. Por el contrario, las reglas fiscal se rompe con un único objetivo: aumentar el gasto en época preelectoral.

A este panorama de incertidumbre sobre las reglas de juego, se suma la insistencia del presidente Petro de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, luego de desistir del decreto de convocatoria a la consulta popular, después de que el Congreso aprobara la reforma laboral acogiendo buena parte de las propuestas hechas por él, en el proyecto original, y cuyos temas estaban en la lista de las 12 preguntas incluidas en el proyecto de la consulta que nunca encontró soporte jurídico.

En conclusión, aunque los indicadores vayan bien, la economía va mal, y si seguimos como vamos, solo nos espera un ‘totazo’.