El Copey, Cesar, mayo 14 de 2024. Hace 30 años, en los municipios de El Copey y Algarrobo, en Cesar, un grupo de propietarios y trabajadores, se convirtieron en socios de la empresa donde laboraban. Hoy siguen siendo un ejemplo de que un sindicato y una compañía pueden trabajar unidos para garantizar la sostenibilidad de una empresa.
Se trata de una unión sin antecedentes en Colombia y en la que muchos no creyeron, ya que los patronos y trabajadores siempre se han considerado opuestos. Pero una historia muy distinta fue la que escribieron el sindicato Sintraproaceites y la empresa palmicultora Gremca, Agricultura y Energía Sostenible S.A., cuando hicieron a un lado la eterna confrontación entre partes, y en contraste, se dieron a la tarea de trabajar, hombro a hombro, para sacar adelante una sociedad que cambiaría sus vidas.
Es un modelo empresarial diferente, único en el país, en el cual los trabajadores afiliados a una organización sindical son socios en 20% de la compañía, lo que representa un esquema gana-gana de cómo las empresas en lugar de quebrarse por un sindicato, son salvadas por él y también de cómo “el agua y el aceite” pueden mezclarse hasta llegar a una fórmula donde trabadores-socios e inversionistas se sientan a la mesa, con carácter de propietarios y dolientes de un mismo negocio.
Lo difícil de contar, llegado a este punto, es que este modelo ganador hoy está en riesgo y podría desaparecer como lo han hecho varias plantaciones de palma de aceite en Colombia que han sido afectadas por la Pudrición del cogollo (PC), dado que desde 2022 hasta nuestros días, la enfermedad ha tomado fuerza en los cultivos de Gremca.
“Como trabajador y como empresario, hoy estamos viviendo un momento distinto en el cual encaja este modelo de clases sociales que antes no eran favorecidas y que son de la entraña de la organización sindical, porque aunque tenemos una condición diferente a la de otros sindicatos, no hemos dejado de ser sindicalistas ni activistas”, manifestó Ramón Durán Castellar, presidente de Sintraproaceites, seccional El Copey, quien lleva 30 años en Gremca, donde comenzó como cosechero, trabajador en la planta como operador, representante de los socios trabajadores con el 20% y miembro de la Junta Directiva como fiscal.
El dirigente expuso que su organización le presentó el modelo al viceministro de Relaciones Laborales e Inspección, Edwin Palma Egea, a quien se refiere como un amigo de la organización sindical. “Queremos que nos escuchen, y contar con el apoyo decidido del Gobierno, que nos mire desde una condición particular, porque fuimos capaces de desprendernos de ciertos beneficios, que los conseguimos a través de la lucha sindical, para salvar a la empresa. Hoy pedimos ayuda para afrontar la enfermedad de la PC, no pedimos que nos regalen nada pero sí respaldo con créditos que permitan hacer la renovación”, puntualizó.
Sobre la situación, expresó: “Nuestro espíritu de lucha no ha cambiado, pero sí nuestra mentalidad, y ahora que tenemos un gobierno amigo del componente social, Sintraproaceites pide ayuda para afrontar la dura realidad de la PC en las plantaciones en las cuales trabajamos, para seguir llevando alimento y bienestar a nuestros hogares y que nuestro modelo siga adelante, cosechando éxitos”.
Y es que este camino conjunto que han emprendido los socios trabajadores y los empresarios, se ha nutrido de confianza, voluntad, respeto, diálogo y concertación, para lograr una construcción colectiva de desarrollo, progreso, mejoramiento de calidad de vida de familias y comunidades, apoyándose en trabajo arduo, interés general, sentido de pertenencia, compromiso y buenos resultados empresariales.
De igual modo, Darwin José Pallares Chamorro, supervisor de seguridad física, con 20 años de trabajo en Gremca, secretario general de Sintraproaceites y representante de los socios trabajadores del 20% ante la Junta Directiva de la empresa, explicó que “el modelo societario se logró gracias a la visión estratégica y al liderazgo de nuestros dirigentes, a pesar del olvido y falta de compromiso en que nos han tenido gobiernos anteriores. Necesitamos que el Gobierno actual, del cambio, reivindique que en Colombia hay un sindicato que sin perder su esencia de lucha, en compañía de palmicultores empresarios que creyeron en sindicalistas, crearon, salvaron y han sostenido una empresa, acabando con el paradigma de que los sindicatos cierran empresas y las empresas terminan sindicatos”.