Bogotá, marzo del 2026. El sistema logístico marítimo y portuario es el corazón del comercio exterior colombiano. Según cifras publicadas por la Dirección General Marítima Colombiana, hoy cerca del 98 % de las toneladas exportadas e importadas por el país se movilizan por vía marítima, y alrededor del 80 % de las exportaciones salen por los puertos nacionales. Solo en el primer semestre de 2025, Colombia movilizó más de 85 millones de toneladas de carga a través de la infraestructura portuaria y registró un crecimiento sostenido en el arribo de buques, reflejando el dinamismo de su comercio internacional.
Sin embargo, este crecimiento también implica una mayor exposición a riesgos logísticos, operativos y geopolíticos que impactan directamente la competitividad del país. La concentración de la carga en pocos nodos portuarios, el aumento del tráfico marítimo y la dependencia del comercio exterior hacen que cualquier disrupción climática, operativa o geopolítica, tenga efectos sistémicos sobre la economía.
En este contexto, el seguro marítimo en sus diversas modalidades se consolida como un componente crítico, aunque todavía poco desarrollado en Colombia. A diferencia de otros mercados, el país depende en gran medida del reaseguro internacional para asumir riesgos marítimos de gran escala, lo que introduce variables como la volatilidad de tasas globales, la disponibilidad de capacidad y el impacto de tensiones geopolíticas.
Salvo en los seguros de carga, en los que la capacidad de retención de las aseguradores locales es amplia, los demás ramos que componen el seguro marítimo (Casco, responsabilidad civil, puertos, astilleros, fletadores, entre otros) tienen un porcentaje alto de colocación en el mercado de reaseguro marítimo internacional, que es uno de los de mayor tradición y profesionalismo.
“Colombia es un país profundamente dependiente del comercio marítimo, pero todavía tiene una brecha importante en la gestión técnica del riesgo. Hoy estamos moviendo más carga, más buques y más valor que nunca, en un entorno global más incierto, y eso exige elevar el nivel de sofisticación del aseguramiento marítimo y de la gestión del riesgo logístico”, afirma Juan Guillermo Hincapié, Vicepresidente Marine de Gallagher en Colombia y líder de la práctica para la región .
Un sistema portuario en crecimiento, con riesgos estructurales
El 84% del movimiento portuario nacional se concentra en la región Caribe, con puertos estratégicos como Cartagena, Santa Marta, Coveñas y Barranquilla, mientras Buenaventura lidera el tráfico en el Pacífico. Esta concentración geográfica incrementa la exposición a riesgos operativos, de infraestructura, seguridad y eventos climáticos.
A esto se suma la naturaleza de la carga movilizada: productos como petróleo, carbón, café, azúcar, frutas, químicos y cereales dependen de una logística marítima eficiente y segura, lo que amplifica el impacto económico de cualquier siniestro o interrupción.
Las congestiones que generan los bloqueos a las vías de acceso tanto terrestres como marítimos en los puertos, los accidentes operacionales de los medios de transporte basados muchos en errores humanos, los ataques cibernéticos, los hechos de guerra, conmoción civil , actos terroristas, así como el hurto y la piratería, son tal vez los mayores desafíos que en materia de control de riesgos tienen los operadores logísticos y por ende el sector asegurador.
Un entorno global más complejo
El crecimiento del comercio marítimo mundial se ha desacelerado en el último año, en medio de tensiones geopolíticas, ajustes en las cadenas de suministro y nuevas exigencias regulatorias ambientales. Esto ha incrementado la presión sobre el mercado asegurador marítimo, elevando la complejidad técnica del riesgo y la necesidad de soluciones especializadas.
Frente a este escenario, expertos coinciden en que Colombia necesita avanzar en la profesionalización del seguro marítimo, fortalecer la cultura de gestión de riesgos en las empresas y desarrollar mayor capacidad técnica local para enfrentar los desafíos del comercio internacional.
“El seguro marítimo no es solo un contrato formalizado a través de una póliza, es una herramienta estratégica para proteger la infraestructura logística del país, la estabilidad del comercio exterior y la competitividad de las empresas colombianas. Espacios como las jornadas de seguro marítimo y portuario, son fundamentales para elevar la conversación técnica del sector y preparar al país para los riesgos del comercio global”, concluye Hincapié.


