{"id":16281,"date":"2025-08-04T20:53:58","date_gmt":"2025-08-05T01:53:58","guid":{"rendered":"https:\/\/economiaconedmer.com\/economiaenserio\/?p=16281"},"modified":"2025-08-04T20:53:58","modified_gmt":"2025-08-05T01:53:58","slug":"verdaderas-falsas-denuncias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/economiaconedmer.com\/economiaenserio\/08\/04\/verdaderas-falsas-denuncias\/el_resto\/2025\/","title":{"rendered":"Verdaderas falsas denuncias"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por Claudia Escobar Garc\u00eda (*)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Colombia, el feminismo en sus diferentes vertientes ha sido el resultado de una recepci\u00f3n, muchas veces acr\u00edtica, de doctrinas y movimientos generados en otros contextos y latitudes. Ni los temas de conversaci\u00f3n, ni las narrativas, ni los s\u00edmbolos, ni los ritos, ni lo colores verde y morado, ni las canciones o las danzas, ni tampoco las formas, han sido un producto aut\u00f3ctono.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este es el caso de los protocolos que se han venido introduciendo en el pa\u00eds para tramitar y gestionar las denuncias por violencia intrafamiliar y por violencia de g\u00e9nero. En buena medida, estos nuevos est\u00e1ndares han recogido los reclamos de distintas variantes del feminismo en pa\u00edses como Argentina o Espa\u00f1a. Hoy en d\u00eda, estos deben ser tenidos en cuenta y aplicados por instancias como comisar\u00edas y jueces de familia, jueces penales, \u00f3rganos de control y la propia Fiscal\u00eda General de la Naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobre la base del denominado \u201cenfoque diferencial de g\u00e9nero\u201d, por ejemplo, la Corte Constitucional de Colombia ha exigido a los operadores de justicia que, frente a una denuncia de este tipo, consideren y tengan en cuenta la situaci\u00f3n de desventaja estructural de las mujeres, asuman una mayor carga investigativa en favor de las presuntas v\u00edctimas, y flexibilicen los est\u00e1ndares probatorios para dar por acreditada estas formas de violencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n ha establecido una especie de presunci\u00f3n de veracidad de las manifestaciones y testimonios de las denunciantes, que tiende a prevalecer sobre las declaraciones de las dem\u00e1s partes involucradas y sobre los dem\u00e1s medios de prueba. De igual modo, la Corte ha validado distintas modalidades de lo que se conoce como \u201cescrache\u201d, cuando las mujeres hacen p\u00fablicas a trav\u00e9s de canales no institucionales, especialmente las redes sociales, situaciones o experiencias de lo que ellas estiman como actos de violencia f\u00edsica, psicol\u00f3gica, econ\u00f3mica o sexual en su contra, sin necesidad de contar previamente con una condena judicial en contra del agresor, o, incluso, sin que lo anterior est\u00e9 soportado en evidencias o pruebas, o en una narrativa consistente y completa. Todos estos est\u00e1ndares tienen su correlato en el derecho comparado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, luego de varias d\u00e9cadas de furor asociadas a las denuncias por violencia de g\u00e9nero, en el mundo comienzan a visibilizarse algunas voces cr\u00edticas, y a hacerse patente la necesidad de un proceso de reflexi\u00f3n pausado y ecu\u00e1nime frente al manejo que debe darse a las mismas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de estas aristas problem\u00e1ticas son las falsas denuncias, que constituyen un fen\u00f3meno cada vez m\u00e1s extendido. Se ha evidenciado que los est\u00e1ndares anteriores, concebidos para proteger y blindar a las mujeres que denuncian violencia en su contra o en contra de sus hijos, tienden a generar distorsiones y \u201cexternalidades negativas\u201d, entre ellas, la proliferaci\u00f3n de falsas denuncias. En algunos casos, las personas aprovechan y capitalizan los beneficios inherentes a la perspectiva de g\u00e9nero para inculpar falsamente a su pareja, a su antigua pareja, a alg\u00fan compa\u00f1ero de trabajo, al jefe, o a alguna otra persona con la que guarda alg\u00fan tipo de relaci\u00f3n, y por esta v\u00eda obtener distintos tipos de ventajas: provechos en la asignaci\u00f3n de la cuota alimentaria o en la custodia de los hijos, obtenci\u00f3n de una reparaci\u00f3n econ\u00f3mica, reconocimientos en materia laboral o, simplemente, la materializaci\u00f3n de una venganza personal tras una ruptura sentimental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a esta realidad, hoy ya inocultable, el 20 de mayo de 2025 se radic\u00f3 en el Senado de la Rep\u00fablica Argentina un proyecto de ley que regula integralmente el fen\u00f3meno de las falsas denuncias. A esa jornada fueron invitadas al Congreso algunas personas afectadas directa o indirectamente por una falsa denuncia en su contra o en contra de un pariente cercano, que en su momento fue validada institucional o socialmente con fundamento en estos protocolos establecidos en funci\u00f3n del enfoque diferencial de g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ministro de justicia argentino explic\u00f3 que un pariente suyo fue denunciado por violencia de g\u00e9nero, pero que, por suerte, se comprob\u00f3 que los hechos relatados eran de imposible ocurrencia porque, seg\u00fan la acusaci\u00f3n, estos habr\u00edan ocurrido en un momento en que el denunciado se encontraba en un vuelo, a cientos o miles de kil\u00f3metros de la denunciante. Tambi\u00e9n rememor\u00f3 las imputaciones formuladas en contra de dos j\u00f3venes franceses integrantes de un equipo de rugby por una supuesta violaci\u00f3n en Buenos Aires, que luego de ser detenidos, expulsados de su equipo, y expuestos y censurados p\u00fablicamente, fueron absueltos cuando la Fiscal\u00eda y la juez concluyeron, con ayuda de c\u00e1maras de video, que el relacionamiento de la denunciante con los deportistas se produjo en el marco de voluntariedad y la libertad. El ministro tambi\u00e9n coment\u00f3 que durante la pandemia fue consultado como abogado por algunas mujeres que le sugirieron \u201ccrear\u201d un caso de violencia de g\u00e9nero, como estrategia para obtener una mayor cuota alimentaria o la custodia de los hijos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los testimonios expuestos a continuaci\u00f3n en el Senado argentino dan cuenta de varios patrones comunes. Denuncias, muchas veces an\u00f3nimas, que son propuestas de cualquier manera, sin rigor, sin cuidado y sin ninguna formalidad, en un muro de Facebook, en Instagram o en un correo electr\u00f3nico dirigido a cualquier organizaci\u00f3n, y solo excepcionalmente ante las instancias estatales competentes. En otras ocasiones las acusaciones se fundamentan en relatos inveros\u00edmiles y contradictorios, o en descripciones e inculpaciones gen\u00e9ricas y sin datos sobre el c\u00f3mo, el d\u00f3nde y el cu\u00e1ndo, y sin pruebas y sin evidencias. Normalmente, los se\u00f1alamientos terminan siendo desvirtuados o desestimados en el sistema judicial, pero luego de muchos a\u00f1os, a veces d\u00e9cadas, y tras un procedimiento extenuante y ag\u00f3nico. En el entretanto, sin embargo, se producen da\u00f1os irreversibles, como la separaci\u00f3n definitiva del padre falsamente acusado y sus hijos, la p\u00e9rdida del empleo y de la fuente de ingresos, y el menoscabo definitivo de la reputaci\u00f3n, pues los acusados son expuestos p\u00fablicamente y tratados como agresores y victimarios, bajo la premisa de que las mujeres no mienten, y bajo el lema \u201cyo te creo hermana\u201d, repetido tantas y tantas veces por actrices y modelos en el pa\u00eds austral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El espectro de personas impactadas por este fen\u00f3meno es amplio y variado.&nbsp; En el Senado argentino se trajeron a colaci\u00f3n algunos pocos. Andrea Guacci relat\u00f3 la denuncia en contra de su esposo, antiguo t\u00e9cnico de la selecci\u00f3n femenina de f\u00fatbol en Argentina. El afamado periodista Guillermo Pardini dio testimonio de su propia tragedia personal. Cristina Cuicci habl\u00f3 en nombre de su hijo Emanuel, activista pol\u00edtico cuyo suicidio, ocurrido el 30 de mayo de 2019, fue interpretado como la \u201cprueba\u201d del delito, bajo el argumento de que \u201calgo habr\u00e1 hecho\u201d para tomar una decisi\u00f3n semejante. Erika Ruiz relat\u00f3 el suicidio de su hijo Tom\u00e1s P\u00e9rez Ruiz, de 18 a\u00f1os, tras la exposici\u00f3n que hizo su exnovia en su contra en redes sociales, con quien \u00e9l hab\u00eda concluido su relaci\u00f3n meses antes. Francisco Guisoni explic\u00f3 la forma en que, tras la separaci\u00f3n de sus padres, fue manipulado y presionado sistem\u00e1ticamente por su progenitora para inculpar a su padre de actos sexuales abusivos en su contra y en contra de sus hermanos, y la forma en que perdi\u00f3 todo contacto con ellos por negarse a una acci\u00f3n de semejante dimensi\u00f3n. Hace pocos d\u00edas, luego de esta escalofriante exposici\u00f3n en el Senado argentino, uno de los dos hermanos de Francisco, Tomas Ghisoni, public\u00f3 un video en el que reconoci\u00f3, tras 10 a\u00f1os de falsas acusaciones y de militancia contra su padre, que nunca se produjeron los actos de violencia f\u00edsica, sexual y emocional, y que el relato que mantuvo fue inoculado h\u00e1bilmente por su progenitora, quien lo manipul\u00f3 e instrumentaliz\u00f3 durante todo ese tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La iniciativa legislativa va mucho m\u00e1s all\u00e1 de la idea de crear una figura jur\u00eddica simb\u00f3lica que sancione las falsas denuncias. Es una invitaci\u00f3n a hacer un alto en el camino, y a cuestionar y replantear las actitudes, los patrones que manejan instancias p\u00fablicas y privadas, y los imaginarios y paradigmas en funci\u00f3n de los cuales son intervenidos institucional y socialmente los conflictos asociados al g\u00e9nero. Se invit\u00f3 a los jueces y a los fiscales a perder el miedo a las organizaciones feministas y sus actos de protesta. Se pidi\u00f3 tomar distancia, cuestionar y reflexionar cr\u00edticamente, y dudar de los dogmas que rodean estas problem\u00e1ticas. \u00bfDebemos asumir as\u00ed tal cual que las mujeres se encuentran siempre y en todo contexto en una situaci\u00f3n de desventaja estructural frente a los hombres? \u00bfQuien denuncia violencia de g\u00e9nero es por esa sola circunstancia v\u00edctima, y el denunciado el victimario o agresor?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 grupos de poder permean la academia y las instancias judiciales y administrativas, a qu\u00e9 din\u00e1micas apelan, y qu\u00e9 r\u00e9ditos y beneficios obtienen con su gesti\u00f3n? \u00bfEl nivel de credibilidad de una afirmaci\u00f3n depende del g\u00e9nero o del sexo de quien la formula? \u00bfHasta qu\u00e9 punto deben relajarse y flexibilizarse los est\u00e1ndares constitucionales relativos a la presunci\u00f3n de inocencia y a la valoraci\u00f3n de la prueba en un proceso judicial? \u00bfQu\u00e9 andamiaje institucional explica el crecimiento de las falsas denuncias? \u00bfTiene sentido que, bajo la etiqueta de la \u201cdeuda hist\u00f3rica\u201d con las mujeres, las injusticias reales pero pasadas con algunas o muchas mujeres sean \u201ccompensadas\u201d con prebendas y beneficios en favor de otras que viven hoy, pero que nunca han sido v\u00edctimas de tales injusticias y actos violentos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Colombia tambi\u00e9n tiene sus propios franciscos, emanueles y guillermos. Quiz\u00e1s hay un Diego, un Daniel, un Ricardo o un Bernardo. Quiz\u00e1s algunas Mar\u00edas, Teresas o Cristinas. Las v\u00edctimas son muchas, y cada vez aparecen m\u00e1s. Aunque el C\u00f3digo Penal contempla tipos penales como la falsa denuncia, la injuria y la calumnia, y aunque en principio la legislaci\u00f3n contempla distintas herramientas para hacer efectiva la responsabilidad civil y penal de quienes incurren en estas conductas, la realidad indica que, en general, se trata de figuras inoperantes y desuetas. Adem\u00e1s, en nuestro pa\u00eds el fen\u00f3meno pol\u00edtico, social y cultural de las falsas denuncias permanece en el silencio y la oscuridad, y el debate no es visto con buenos ojos. Hay una especie de censura impl\u00edcita en las instancias judiciales, en la academia, e incluso en los medios de comunicaci\u00f3n, permeados por la correcci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya es hora de denunciar las falsas denuncias, de tomarlas en serio, y de tomar nota de los debates que se est\u00e1n dando en el mundo sobre los impactos y los efectos directos e indirectos de las doctrinas, las pr\u00e1cticas, los protocolos, las sensibilidades y las actitudes vitales que hemos venido incorporando a nuestra realidad, especialmente. Ojal\u00e1 que esta vez sea con esp\u00edritu cr\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>(*) Estudi\u00f3 Derecho y Filosof\u00eda y una maestr\u00eda en Derecho Constitucional; ex magistrada auxiliar de la Corte Constitucional por 10 a\u00f1os; interesada en tem\u00e1ticas nacionales e internacionales relacionadas con justicia y derechos humanos, con enfoque cr\u00edtico, anal\u00edtico e investigativo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Claudia Escobar Garc\u00eda (*) En Colombia, el feminismo en sus diferentes vertientes ha sido el resultado de una recepci\u00f3n, muchas veces acr\u00edtica, de doctrinas y movimientos generados en otros contextos y latitudes. 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